La start-up más feliz del mundo

En poco más de un mes hará dos años que me lancé a trabajar en una start-up. Aún recuerdo el vértigo de salir de los brazos cómodos y acolchados de mi “ex-multinacional”. Recuerdo el miedo, recuerdo esa especie de adrenalina que me llenaba de energía para recorrer un camino lleno de incertidumbre y retos a partes iguales. Todo por hacer, todo por probar.

Cuando Jorge Dobón (mi socio y CEO) negociaba conmigo mi incorporación a Demium Startups, solo le pedí 3 cosas. Una de ellas, la principal, es la que vengo a contaros hoy.

Le pedí que me dejase construir la empresa con la que yo siempre había soñado, y su respuesta fue rápida y música celestial en mis oídos: “folio en blanco, Julio. Construye la empresa que deseas”.

Hoy, dos años después, habiendo multiplicado por 3 nuestro equipo y número de sedes, siento mucho orgullo de haber aprendido tanto de la gente que ha pasado por Demium: compañeros directos y emprendedores con los que nos asociamos. Estos aprendizajes nos han dejado construir una cultura corporativa fuerte, distinta, con raíces y ADN propio, y, sin duda, hacernos creer orgullosos que somos “la start-up más feliz del mundo”.

Y no, ni tenemos billar, ni futbolín, ni tarifa plana de cervezas. Nuestra oficina no es “súpermegamolona”, y seguimos trabajando con nuestros propios equipos informáticos hasta que podamos invertir en ello, pero lo excepcional es que nuestra receta es mucho más sencilla. Construimos todo desde una serie de premisas con las que todos nos sentimos cómodos:

  • No existen jerarquías, somos una organización de círculos de responsabilidad.
  • Tu nivel de autonomía va ligado a tu nivel de responsabilidad. Cuanto más responsabilidad demuestras desempeñando tu rol, más autonomía ganas. Más adelante leerás ejemplos.
  • El management está descentralizado, la premisa es contratar personas tan potentes que no necesiten un jefe, especialmente en niveles estratégicos.
  • Piensa como empresa, actúa como start-up. Queríamos profesionalizar la empresa, aunque fuéramos 4-5 en el equipo. Trabajar con la profesionalidad de una gran compañía, pero con la velocidad y el espíritu de una start-up.  Siempre he dicho que la cultura corporativa se construye desde el inicio, cuando sois 3, no cuando sois 50. Con 50 personas la cultura corporativa se retroalimenta, pero no nace de forma natural.

Bajo esas premisas y con todos alineados sobre lo que queríamos ser, nos pusimos manos a la obra. Pusimos en marcha una serie de decisiones trabajadas orgánicamente, que debían ser low cost y de puesta en marcha ágil. Las tomamos en consenso, a veces explícito, a veces tácito. Fueron surgiendo medidas de manera natural, y en las que siempre recibí el apoyo especial de mi compañero y socio, Isma Teijón (co-fundador), y de Jorge.

Quizá algunas de estas medidas os puedan ayudar o inspirar a generar las vuestras para consolidar vuestra cultura corporativa. No os voy a descubrir América, pero quizá alguna os dé buen resultado sin a penas inversión. Os comparto:

  • Política retributiva 100% transparente: En nuestra empresa cualquier persona puede acceder a los salarios de sus compañeros. Los ficheros están abiertos y lo pueden consultar desde la persona en prácticas al propio CEO.
  • Nada de zanahorias, revisiones salariales reales: Somos una empresa donde en menos de dos años se le ha revisado el salario al 100% de la plantilla.
  • Horario abierto: Nadie tiene un horario definido, cada persona, en base a su nivel de autonomía y responsabilidad, decide a qué hora entra y a qué hora sale. Simplemente pusimos como regla de juego no entrar más tarde de las 10.00 h. Dos ejemplos: mi compañera Meri (ex- CEO Splitfy) necesita salir a las 18.00 h. o antes, para ir a por su peque a la guardería. Yo, en cambio, decidí que nunca más quería estar gordo y bajar 20 “kilazos”, así que todos los mediodías paro 2 horas para irme al gimnasio, entrenar y comer. ¿Por qué un horario igual para todos si tenemos necesidades distintas?
  • Detox laboral/digital obligatorio: No se habla de trabajo en el grupo de WhatsApp. En ese grupo está quien quiere, porque le apetece y porque quiere echarse unas risas o comentar cualquier cosa con los compañeros/amigos. Hemos pactado el no enviar mails más allá de las 20.00 h. y hasta las 09.00 h., así que puedes estar tranquilo en casa, que ni un mail, ni un WhatsApp te sacudirán en tu tiempo y el de tu familia.
  • Vacaciones abiertas: No hay rotaciones, no hay fechas decididas por la empresa. Nuestro sistema es abierto y público. Tienes un mínimo establecido por ley que son 23 días, pero si necesitas más, puedes coger las que necesites. Nadie va a controlar cuantos días de más coges, como siempre, basándonos en que tomas la decisión más responsable con tu oficio, buscando el equilibrio entre tus necesidades y las de la empresa. Es curioso este dato, pero el balance de 2016 es que a nivel global la empresa disfrutó menos días que lo legalmente establecido como mínimo. Especialmente porque a Jorge e Isma les gusta poco descansar… aunque yo siempre les riño.
  • Trabaja en remoto si lo necesitas: Puedes quedarte en casa a trabajar o desde donde decidas, cuando decidas. Siempre cuidando que tus responsabilidades con los emprendedores están cumplidas. Yo, por ejemplo, un día a la semana me lo reservo para trabajo estratégico o, como le digo a mi chica, “trabajo de pensar”.
  • Pasión por nuestra gente: Suena a lo de siempre, pero esta vez es verdad. Tenemos obsesión con cuidar a los nuestros. Con este punto no es que solo animemos a los trabajadores a descansar cuando se sienten mal (no os imagináis la tasa ridícula de absentismo que tenemos), sino que tenemos una preocupación real porque nuestra gente esté mejor que nunca, porque solo así garantizamos que su aporte de valor será único. Un ejemplo: a mi compañera Ana, CFO, después de un trabajo muy intenso durante meses preparando un vehículo de inversión, la vimos baja de ánimo, más arisca y agotada… pues bien, le invitamos a ella y a su pareja (que había sufrido el sobre esfuerzo de Ana tanto como ella) a un hotel en la montaña, con el pack romántico incluido, todo un fin de semana. Esto demuestra la voluntad real por cuidar a tu gente.
  • Somos Baby-friendly: No es raro ver en la oficina bebés de compañeros o emprendedores; nos encantan. Y nos gusta más aún saber que tenemos papis y mamis que son excelentes educadores, porque no os creeríais lo bien que se portan.
  • Comunicación abierta, sin tabúes: Tenemos una serie de reuniones que animan a la comunicación entre áreas que ha diseñado mi amigo y compañero José Sola. Y hay una reunión que nos encanta especialmente y que llamamos “Reunión de Comunicación”: una hora del CEO respondiendo a cualquier pregunta de cualquier compañero. Por cierto, últimamente las hacemos en inglés para obligarnos a pensar con chip de internacionalización. Thanks, George.
  • Tú te marcas tus objetivos, tú te comprometes: Tenía muy claro que no tenía sentido trabajar con un modelo del siglo pasado, donde el mánager marca los objetivos y hace seguimientos. Decidimos empoderar a nuestra estructura para que entiendan los ejes estratégicos del año, nuestro nivel de ambición y que sean ellos quienes marcan sus objetivos. Así, cada área marca los objetivos semanales, mensuales y trimestrales, alineándose con los que marcamos desde el Comité de Dirección.
  • Tu mejor formador es tu compañero: Tenemos dentro de la empresa mucho expertise en todas las áreas, ¿por qué no utilizarlo? Si somos gente inquieta y nos encanta aprender, ¿por qué no aprovechar estar rodeado de expertos? Bajo esta premisa creamos el “cross-learning“, donde cada 15 días un compañero da una formación, no obligatoria (para quien quiera acudir), sobre un tema concreto donde aporta un valor diferencial. Esto me ha permitido aprender de estrategia de ventas, del funcionamiento de la bolsa, del procesos de productividad en la gestión de archivos de Drive, de uso de CRM como Active Campaing, etc.  Esto nos ha dejado empoderar a nuestros equipos, ponerlos en valor y, en consecuencia, mejorar el sentido de pertenencia al proyecto.
  • Fearless Feedback: Ésta me la traje de Apple. Creamos un documento mediante el cual trabajamos la manera que tenemos de dar feedback, para hacerlo con excelencia. Esto nos obliga, por un lado, a saber observar lo que hace bien nuestra gente y reconocérselo, pero, sobre todo, a crecer entre nosotros dando feedback pertinente, constructivo y concreto siempre que veamos algún hecho mejorable. El feedback no entiende de jerarquías ni de jefes, es abierto 360º incluso para que nuestros emprendedores nos den sesiones de feedback sobre nuestra gestión del programa de incubación.  Esto cuesta mucho, pero el retorno es brutal.
  • Un proyecto de todos: En diciembre del año pasado nos juntamos todo el equipo de las 3 sedes durante dos días en Madrid. Además, acudieron  los equipos de nuestros dos verticales, Oarsis y Demium Games. Allí decidimos juntos cuál es nuestro sentido de empresa, porque a veces, mientras creces, te puedes olvidar de quién eres y qué venías a hacer aquí. Y esto nos permitió trabajar los ejes, la Misión y la Visión juntos, federarnos y marcar un sentido para todo lo que queremos poner en marcha. Aquí no decide el comité y el resto ejecuta, aquí decidimos todos. Lo que somos y a qué queremos jugar. Trabajo, deporte y fiesta nos permitieron reencontrarnos con nuestro sentido de empresa y salir todos a una.

Y por último, para que no sea solo una opinión subjetiva del friki que dirige HR en Demium, un dato: los resultados de nuestra última Encuesta de Clima, de abril de este año, nos dan una puntuación media de 9,3  sobre 10 a la pregunta “¿Recomendarías Demium para trabajar? ”

Os animo a preguntarle, al menos trimestralmente, a vuestros equipos sobre temas como su salario, su descanso, su formación, la disponibilidad de su mánager o su futuro en la empresa. Preguntar es gratis, pero la información que extraes recuerda que conlleva una responsabilidad: cumplir con la expectativa de tu equipo.

En definitiva, ni somos Google, ni Netflix, ni muchísimo menos. Somos un grano de arena en el desierto… pero en ese oasis yo seguiré diciendo que somos “la start-up más feliz del mundo”.

Hace ya dos años que dejé de trabajar para empezar a divertirme en un sitio que llamamos “Lab” y que otros llaman oficina. Lo llamamos así por todo lo que probamos y experimentamos. Atreveos a hacerlo vosotros también.

Sed felices.

demium-ii

P.D: Si todo esto te ha dado mucha envidia… aún tienes una oportunidad de trabajar con este grupo de locos. Pincha aquí

 

 

 

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3 comentarios en “La start-up más feliz del mundo

  1. ¡Buenas Julio!

    Muy bueno el post tío, hay que reconocer que dentro de Demium se respira un buen rollo. Es cierto que en algunas empresas sería complicado instaurar un sistema así, pero es más cierto todavía que muchas empresas tradicionales se niegan a adoptar este enfoque por la poca confianza de sus directivos en los empleados. Y mira que la flexibilidad en los horarios y la transparencia es algo que cualquier empleado de cualquier empresa agradecería muchísimo.

    Con la gran cantidad de herramientas que facilitan el trabajo en equipo y sabiendo que muchas empresas de éxito tienen una cultura bastante similar a la que mencionas en este post, me extraña que muchos todavía no se animen a incorporar esta cultura.

    Mientras tanto, vosotros a seguir creciendo. ¡Un abrazo crack!

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